Celebración de Nrisimha Caturdasi, el protector de los devotos

El sábado 21 de mayo, desde las 16:00 hrs., se celebra Nrsimha Caturdasi en el Templo. La entrada es abierta y gratuita. El Señor Nrisimha es la encarnación del Señor mitad hombre mitad león, que advino para proteger a su devoto Prahlada Maharaj y aniquilar a su padre, el demonio Hiranyakashipu.

 

Nrsimha

 

 “Cuando quiera y dondequiera que haya una declinación en la práctica religiosa, ¡oh, descendiente de Bharata!, y un aumento predominante de la irreligión, en ese entonces Yo mismo desciendo.” (Bhagavad Gita 4.7)

Deidad del Señor Nrsimha en Mayapur, India.

Deidad del Señor Nrsimha en Mayapur, India.

Historia

Debido a grandes austeridades y sacrificios realizados con el fin de obtener la inmortalidad, el demonio Hiranyakashipu había obtenido la bendición de no ser matado por ningún hombre ni animal, por ningún arma, ni en ningún lugar cubierto o descubierto, ni de día ni de noche, ni sobre la tierra ni en el aire. Asimismo, él pidió la supremacía sobre el universo entero, y la obtención de las ocho perfecciones yóguicas, denominadas siddhis.

Prahlada Maharaja, el santo hijo de Hiranyakashipu, no seguía las órdenes de sus maestros demonios, pues estaba siempre ocupado en adorar al Señor Vishnu. Hiranyakashipu llegó a tratar de matar a Prahlada Maharaja, pero aunque lo intentó de diversas maneras, todo fue inútil.

Siguiendo las instrucciones de Prahlada Maharaja, quien se había dedicado a predicar a sus compañeros en la escuela, todos ellos se apegaron al Señor Vishnu, la Suprema Personalidad de Dios. Cuando ese apego comenzó a resultar evidente, los maestros de tendencia demoniaca acusaron al niño con Hiranyakashipu, relatando con todo detalle los efectos de la prédica de Prahlada. Tras escuchar aquello, Hiranyakashipu decidió matar a su hijo Prahlada. Estaba tan iracundo que Prahlada Maharaja no logró calmar a su demoníaco padre, ni con palabras ni postrándose a sus pies. Y con la conducta característica de los demonios, proclamó su propia grandeza, diciendo que estaba por encima de Dios. Pero Prahlada Maharaja le desafió, diciéndole que no era Dios, y comenzó a glorificar a la Suprema Persona. Prahlada declaró que el Señor es omnipresente, que todo está subordinado a Él, y que nadie es igual ni más grande que Él. De ese modo, pidió a su padre que se mostrase sumiso ante el todopoderoso Señor Supremo.

Cuanto más glorificaba Prahlada Maharaja a la Suprema Personalidad de Dios, más iracundo y agitado estaba el demonio. Hiranyakashipu preguntó a su hijo si Dios estaba dentro de las columnas del palacio, y Prahlada Maharaja inmediatamente contestó que el Señor está en todas partes, y que, por lo tanto, también estaba dentro de las columnas. Hiranyakashipu, al escuchar la filosofía de su joven hijo, se burló de la afirmación del niño, considerándola infantil, y dio un violento puñetazo a la columna.

En ese momento, un estruendoso sonido se escuchó del interior de la columna.  El Señor, para dar validez a las declaraciones de Prahlada, salió de la columna en Su maravillosa forma de Nrisimha, mitad león y mitad hombre. Hiranyakashipu inmediatamente tuvo la certeza de que aquella forma extraordinaria y maravillosa del Señor tenía la intención de matarle, de modo que se dispuso a luchar con aquella forma mitad hombre, mitad león.

El Señor llevó a cabo Sus pasatiempos luchando con el demonio durante un cierto tiempo, y al anochecer, en el momento que separa el día y la noche, atrapó al demonio, lo puso con violencia sobre Su regazo, y lo mató, clavándole las uñas en el vientre. De esta manera, el Señor mató a Hiranyakashipu a pesar de las bendiciones de supuesta inmortalidad que había querido obtener. El Señor no mató solamente al rey de los demonios, sino también a muchos de sus seguidores. Cuando ya no quedaba nadie con quien luchar, el Señor, rugiendo de ira, se sentó en el trono de Hiranyakashipu.

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Así se vio libre del gobierno de Hiranyakashipu el universo entero; todo el mundo estaba lleno de júbilo y bienaventuranza trascendental. A continuación, todos los semidioses y las grandes personalidades santas se presentaron ante el Señor. Todos ellos estaban de pie, no muy lejos de la Suprema Personalidad de Dios, y comenzaron a ofrecer oraciones al Señor, que, sentado en el trono, brillaba con Su refulgencia espiritual.

Tras la muerte de Hiranyakashipu, el Señor continuaba muy furioso, y quienes estaban ahí no conseguían apaciguarle. Entonces, el Señor Brahma, quien presidía a los semidioses, pidió a Prahlada que calmase la ira del Señor.

Con plena confianza en el afecto de su amo, Prahlada Maharaja no sentía temor. Con gran seriedad, se presentó ante el Señor Nrisimha y ofreció reverencias respetuosas a los pies de loto del Señor. El Señor Nrisimha, que sentía un gran cariño por Prahlada Maharaja, puso Su mano sobre la cabeza de Prahlada, el cual, debido al contacto personal con el Señor, adquirió de inmediato brahma-jñana, conocimiento espiritual. Entonces, lleno de conocimiento espiritual y éxtasis devocional, ofreció oraciones al Señor.

Prahlada dijo: «No estoy orgulloso de poder ofrecer oraciones a la Suprema Personalidad de Dios. Simplemente me refugio en la misericordia del Señor, pues, sin devoción, no es posible apaciguar Su ira. A la Suprema Personalidad de Dios no se Le puede complacer por el simple hecho de pertenecer a una familia noble o poseer una gran opulencia, ni tampoco con sabiduría, austeridad, penitencia o poder místico. En verdad, esas cosas no complacen al Señor Supremo; sólo el servicio devocional puro puede complacerle. El Señor no siente un afecto especial por el no devoto, aunque se trate de un brahmana dotado de las doce cualidades brahmínicas; sin embargo, puede aceptar las oraciones de una persona nacida en una familia de comedores de perros, si esa persona es devota. El Señor no necesita las oraciones de nadie, pero el devoto que ofrece oraciones al Señor recibe un gran beneficio. Por lo tanto, las personas ignorantes nacidas en familias de clase baja pueden ofrecer oraciones sinceras al Señor con todo su corazón, y el Señor las escuchará. Tan pronto como ofrecemos oraciones al Señor, quedamos situados en el nivel de Brahman

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Apaciguado por estas oraciones de Prahlada Maharaja, el Señor Nrisimha quiso bendecirle para que obtuviese todo tipo de beneficios materiales. Pero Prahlada Maharaja no quería que los bienes materiales le distrajesen. Por el contrario, deseaba permanecer siempre en la posición de sirviente del sirviente del Señor. El Señor Nrisimha quería colmar de bendiciones a Prahlada Maharaja, pero éste, considerándolas obstáculos en la senda del progreso espiritual, no las aceptó, sino que se entregó por completo a los pies de loto del Señor.

Prahlada dijo: «Aquel que se ocupa en el servicio devocional del Señor, pero ora por la complacencia de sus propios sentidos, no puede ser considerado devoto puro, y ni siquiera devoto. Debe considerársele un simple comerciante dedicado a asuntos de toma y daca. Del mismo modo, un amo que desee complacer a su sirviente después de recibir su servicio no es un verdadero amo». Prahlada Maharaja, por lo tanto, no pidió nada a la Suprema Personalidad de Dios; al contrario, dijo que la bendición que deseaba, si el Señor quería bendecirle, era que le garantizase que nunca sería inducido a aceptar bendiciones para complacer deseos materiales. Es muy frecuente ver prácticas de servicio devocional realizadas para satisfacer deseos de disfrute. Tan pronto como esos deseos se despiertan, los sentidos, la mente, la vida, el alma, los principios religiosos, la paciencia, la inteligencia, el pudor, la belleza, la fuerza, la memoria y la veracidad, se arruinan. Sólo se puede ofrecer servicio devocional puro cuando la mente está libre de deseos materiales.

La Suprema Personalidad de Dios estaba muy complacido con la devoción pura de Prahlada Maharaja y, a pesar de todo, le otorgó una bendición material: sería completamente feliz en este mundo, y viviría su siguiente vida en Vaikuntha, el mundo espiritual. El Señor le dio la bendición de que sería rey del mundo material hasta el final del milenio manvantara, y que, a pesar de vivir en el mundo material, tendría oportunidad de escuchar las glorias del Señor y de depender de Él por completo, ofreciéndole servicio mediante bhakti yoga libre de contaminación. El Señor aconsejó a Prahlada que celebrase sacrificios por medio del bhakti yoga, ya que ése es el deber del rey.

Prahlada Maharaja aceptó todo lo que el Señor le había ofrecido, y Le rogó que liberase a su padre. El Señor le respondió asegurándole que en la familia de un devoto puro como él se liberaban, no sólo el padre del devoto, sino todos sus antepasados de las veintiuna generaciones anteriores. El Señor también pidió a Prahlada que celebrase las ceremonias rituales apropiadas para la muerte de su padre.

A continuación, el Señor Brahma, que también se encontraba presente, ofreció muchas oraciones al Señor, expresándole su gratitud por las bendiciones que había ofrecido a Prahlada Maharaja. El Señor aconsejó al Señor Brahma, quien había dado las bendiciones a Hiranyakashipu por las austeridades que éste había realizado, que no otorgara más bendiciones a los demonios, pues son contraproducentes. Después, el Señor Nrisimha desapareció. Ese mismo día, el Señor Brahma y Sukracarya coronaron a Prahlada Maharaja como rey del mundo.

Fuente: Texto modificado desde www.yogador.com