Celebración Nrisimha Caturdasi 2019: El protector de los devotos

Este viernes 17 de mayo celebramos uno de los festivales más importantes del año, en el cuál recordamos al Señor como el protector de Sus devotos y removedor de todos los obstáculos y dificultades en la senda espiritual. Nrsimhadeva, es un avatar de Krishna, conocido por Su aparición en el mundo para salvar a Su devoto, un pequeño niño llamado Prahlada.

El Festival comienza el viernes 17 de mayo a las 16 horas, en el templo Hare Krishna de Santiago ubicado en José Miguel Carrera 330. Habrá música devocional, clase especial explicando el significado de este evento y una deliciosa cena vegetariana. La entrada es abierta y gratuita.

¿Quién es el Señor Nrisimha?

Debido a grandes austeridades y sacrificios realizados con el fin de obtener la inmortalidad, el demonio Hiranyakashipu había obtenido la bendición de no ser matado por ningún hombre ni animal, por ningún arma, ni en ningún lugar cubierto o descubierto, ni de día ni de noche, ni sobre la tierra ni en el aire. Asimismo, él pidió la supremacía sobre el universo entero, y la obtención de las ocho perfecciones yóguicas, denominadas siddhis.

Prahlada Maharaja, el santo hijo de Hiranyakashipu, no seguía las órdenes de sus maestros demonios, pues estaba siempre ocupado en adorar al Señor Vishnu. Hiranyakashipu llegó a tratar de matar a Prahlada Maharaja, pero aunque lo intentó de diversas maneras, todo fue inútil.

Siguiendo las instrucciones de Prahlada Maharaja, quien se había dedicado a predicar a sus compañeros en la escuela, todos ellos se apegaron al Señor Vishnu, la Suprema Personalidad de Dios. Cuando ese apego comenzó a resultar evidente, los maestros de tendencia demoniaca acusaron al niño con Hiranyakashipu, relatando con todo detalle los efectos de la prédica de Prahlada. Tras escuchar aquello, Hiranyakashipu decidió matar a su hijo Prahlada. Estaba tan iracundo que Prahlada Maharaja no logró calmar a su demoníaco padre, ni con palabras ni postrándose a sus pies. Y con la conducta característica de los demonios, proclamó su propia grandeza, diciendo que estaba por encima de Dios. Pero Prahlada Maharaja le desafió, diciéndole que no era Dios, y comenzó a glorificar a la Suprema Persona. Prahlada declaró que el Señor es omnipresente, que todo está subordinado a Él, y que nadie es igual ni más grande que Él. De ese modo, pidió a su padre que se mostrase sumiso ante el todopoderoso Señor Supremo.

Cuanto más glorificaba Prahlada Maharaja a la Suprema Personalidad de Dios, más iracundo y agitado estaba el demonio. Hiranyakashipu preguntó a su hijo si Dios estaba dentro de las columnas del palacio, y Prahlada Maharaja inmediatamente contestó que el Señor está en todas partes, y que, por lo tanto, también estaba dentro de las columnas. Hiranyakashipu, al escuchar la filosofía de su joven hijo, se burló de la afirmación del niño, considerándola infantil, y dio un violento puñetazo a la columna.

En ese momento, un estruendoso sonido se escuchó del interior de la columna.  El Señor, para dar validez a las declaraciones de Prahlada, salió de la columna en Su maravillosa forma de Nrisimha, mitad león y mitad hombre. Hiranyakashipu inmediatamente tuvo la certeza de que aquella forma extraordinaria y maravillosa del Señor tenía la intención de matarle, de modo que se dispuso a luchar con aquella forma mitad hombre, mitad león.

El Señor llevó a cabo Sus pasatiempos luchando con el demonio durante un cierto tiempo, y al anochecer, en el momento que separa el día y la noche, atrapó al demonio, lo puso con violencia sobre Su regazo, y lo mató, clavándole las uñas en el vientre. De esta manera, el Señor mató a Hiranyakashipu a pesar de las bendiciones de supuesta inmortalidad que había querido obtener. El Señor no mató solamente al rey de los demonios, sino también a muchos de sus seguidores. Cuando ya no quedaba nadie con quien luchar, el Señor, rugiendo de ira, se sentó en el trono de Hiranyakashipu.

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Así se vio libre del gobierno de Hiranyakashipu el universo entero; todo el mundo estaba lleno de júbilo y bienaventuranza trascendental. A continuación, todos los semidioses y las grandes personalidades santas se presentaron ante el Señor. Todos ellos estaban de pie, no muy lejos de la Suprema Personalidad de Dios, y comenzaron a ofrecer oraciones al Señor, que, sentado en el trono, brillaba con Su refulgencia espiritual.

Tras la muerte de Hiranyakashipu, el Señor continuaba muy furioso, y quienes estaban ahí no conseguían apaciguarle. Entonces, el Señor Brahma, quien presidía a los semidioses, pidió a Prahlada que calmase la ira del Señor.

Con plena confianza en el afecto de su amo, Prahlada Maharaja no sentía temor. Con gran seriedad, se presentó ante el Señor Nrisimha y ofreció reverencias respetuosas a los pies de loto del Señor. El Señor Nrisimha, que sentía un gran cariño por Prahlada Maharaja, puso Su mano sobre la cabeza de Prahlada, el cual, debido al contacto personal con el Señor, adquirió de inmediato brahma-jñana, conocimiento espiritual. Entonces, lleno de conocimiento espiritual y éxtasis devocional, ofreció oraciones al Señor.

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Apaciguado por estas oraciones de Prahlada Maharaja, el Señor Nrisimha quiso bendecirle para que obtuviese todo tipo de beneficios materiales. Pero Prahlada Maharaja no quería que los bienes materiales le distrajesen. Por el contrario, deseaba permanecer siempre en la posición de sirviente del sirviente del Señor. El Señor Nrisimha quería colmar de bendiciones a Prahlada Maharaja, pero éste, considerándolas obstáculos en la senda del progreso espiritual, no las aceptó, sino que se entregó por completo a los pies de loto del Señor.

“Mi querido Señor, que eres grande y supremo, Tú has creado este mundo material compuesto de dieciséis elementos, pero eres trascendental a sus cualidades materiales. En otras palabras, esas cualidades materiales están completamente bajo Tu control, y Tú nunca caes bajo su influencia. Por eso, el factor tiempo es una representación de Tu persona. Mi Señor, ¡oh, Supremo!, nadie puede conquistarte. Sin embargo, en lo que a mí respecta, estoy siendo aplastado por la rueda del tiempo; por ello, me entrego completamente a Ti. Ahora, por favor, acógeme al amparo de Tus pies de loto” (Srimad Bhagavatam 7.9.22).

Fuente: Texto modificado desde www.yogador.com